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ARQUITECTURA CIVIL Y PALACIEGA
EI desarrollo de la vida urbana a lo largo de la Edad Moderna requerirá
de construcciones que respondan a las nuevas necesidades tanto colectivas
o públicas como individuales o domésticas. La provincia de Cádiz es rica
tanto en la complejidad y variedad de sus núcleos y conjuntos urbanos como
en la singularidad de las edificaciones que conforman los mismos.
Jerez de la Frontera, con el antiguo Consistorio, obra renacentista del
siglo XVI, y los palacios de los Ponce de León y de Riquelme, mismo siglo
y estilo, inicia el repertorio de una importante arquitectura civil y
palaciega que tendrá su continuidad en los siglos posteriores, casas-palacios
de los Dávila -o Bertemati- y de los Domecq, y en la monumentalidad
de su caserío.
En los siglos XVII y XVIII, y al amparo del comercio americanista, se
levantan en Cádiz las casas-palacios de la familia Barrios de la Rosa,
la del Almirante y la de las Cadenas, y en El Puerto de Santa María las
de los "cargadores a Indias", Casa de Vizarrón, Palacio de Araníbar,
Palacio de Santa Cruz y Palacio de Purullena, entre otros, de estilo
barroco e influencias italianizantes. Mismas circunstancias que encontramos
en Sanlúcar -Casa del Marqués de Arizón- Puerto Real y otras poblaciones
de la Bahía. Característico de esta arquitectura en la capital serán las
torres-miradores desde las que se controlaba el tráfico marítimo de la
Bahía.
El definitivo impulso de las edificaciones públicas y civiles viene dado de la
mano de la Ilustración y el neoclasicismo. La preocupación del Estado por el
bienestar de sus súbditos promoverá la construcción de ayuntamientos,
Sanlúcar, Cádiz y San Fernando, academias, Cádiz y Jerez, aduanas, Cádiz,
cárceles, Cádiz, y un urbanismo de ordenada distribución y regulares
trazados, Prado del Rey, Cádiz, San Fernando y Puerto Real. Una línea de
actuación que se mantendrá a lo largo del siglo XIX donde, junto a un
desarrollo de la arquitectura doméstica, casas-palacios neoclásicas,
romántico-eclécticas y modernistas, asistimos a la erección de hospitales,
teatros, mercados, plazas de toros, estaciones de ferrocarril, fábricas,
hoteles y balnearios.
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